5 hábitos para mejorar tu salud este 2017

5 hábitos para mejorar tu salud este 2017

Comenzó un nuevo año y muchos nos planteamos como principal propósito ser más responsables con la alimentación y hacer más ejercicio, con el fin de estar más sanos. Cada año nos repetimos lo mismo con la certeza de que sí, esta temporada dejaremos de lado todos esos malos hábitos y obtendremos el cuerpo físico que tanto queremos.

Pero al segundo mes, o incluso tras las primeras semanas, las cosas cambian. La fuerza de voluntad flaquea y ante la primera tentación cedemos, nos castigamos diciéndonos que somos incapaces de cambiar, y volvemos al mismo círculo de siempre. Y así todos los años …

¡Pero no tiene que ser así esta vez! Cada año comienza con la promesa de mejorar cada aspecto en nosotros, nos trae nuevos aires y energías de cambio, las que si sabemos aprovechar nos darán el impulso para perseverar en nuestros deseos.

Como la idea de ‘estar más sano’ es algo muy general, compartiré con ustedes un par de hábitos que podemos trabajar a diario para alcanzar la meta de ser más saludables:

  1. Eliminar el azúcar refinada y los productos que la contienen: Pongo esto como número uno por la incidencia que tiene en nuestra salud el consumo de azúcar. Si quieren conocer los distintos tipos de azúcares y cómo se encuentran estos en los diferentes alimentos, los invito a revisar este artículo. Dentro de las muchas consecuencias de su consumo está el suprimir el sistema inmunológico, producir ansiedad, insomnio, mala concentración, hiperactividad, indigestión, úlceras, acidez en el tracto gastrointestinal, y envejecimiento prematuro. Además, aumenta el colesterol LDL y los triglicéridos, alimenta las células cancerígenas, contribuye a la obesidad y a la osteoporosis, puede causar enfermedades autoinmunes (artritis, asma, esclerosis múltiple), y la lista continúa. Es importante mencionar que a nivel neurológico actúa como una droga (dispara la producción de dopamina en el cerebro) y como tal, al dejar de consumirla produce síndrome de abstinencia.

  2. Eliminar las bebidas gasificadas y/o energéticas: No nos aportan absolutamente nada bueno, al contrario, su consumo está relacionado a enfermedades cardiacas, renales, diabetes, obesidad, osteoporosis, reflujo gástrico, daño hepático, daño al esmalte dental y formación de placa bacteriana (caries). Por su alto contenido en azúcar, beberlas aumenta la producción de dopamina como mencioné más arriba, estimulando los centros de placer cerebrales.
  3. Dejar el sedentarismo: Todos deberíamos tener claro la importancia de la actividad física para nuestra salud, y es que se ha demostrado cómo el ejercicio moderado (60 minutos a la semana) reduciría en un 30% el riesgo de mortalidad. El mantenerse en movimiento, además de mantener nuestro cuerpo esbelto, ejercita músculos y articulaciones, mejora la capacidad de recuperación y regeneración de tejidos, las funciones cognitivas y beneficia los sistemas cardiovascular y respiratorio. Acelera nuestro metabolismo y estabiliza la digestión, lo que significa que nos ayuda a eliminar las reservas de grasa y toxinas que podamos acumular. También se ha comprobado que al hacer deporte nuestras decisiones alimentarias son mas saludables. Sin mencionar que liberamos endorfinas, lo que nos hace sentir más felices ¡Todo por ganar!
  4. ¡Dormir!: Y lo digo con signos de exclamación pues dormir es muy importante para nuestra salud, y muchas veces lo ignoramos a propósito en pos de cumplir nuestras exigencias laborales o simplemente por ocio. Dormir menos de 6 horas por noche tiene el mismo efecto en nuestro sistema inmune que el estrés o una enfermedad física. Se relaciona a un mayor riesgo de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, depresión, obesidad y el tan temido alzheimer. Además, cuando dormimos poco nos sentimos faltos de energía, y queremos suplir esa carencia a través de alimentos altos en carbohidratos y grasas, y no del tipo saludable. ¿Te suena familiar?
  5. Eliminar los lácteos y derivados: Este tema está muy en boga, pues tiene sus seguidores y detractores. Lo cierto es que los humanos (y todos los mamíferos) somos intolerantes a la lactosa una vez llegamos a la etapa adulta. Durante los primeros meses y años de vida consumimos leche para nutrirnos, pero luego no la necesitamos. Por esto es que el consumo de lácteos ha tenido como consecuencia la aparición de problemas digestivos y alergias alimentarias, además de empeorar las respiratorias al producir grandes cantidades de moco dentro del organismo y aumentar los niveles de colesterol en la sangre. Si sufres de jaquecas también deberías considerar este punto, pues los lácteos facilitan la ingesta de histamina, una molécula que aumenta el riesgo de sufrir ataques de migraña.

Cambiar estos 5 sencillos hábitos te ayudarán a disfrutar de una mejor salud y a sentirte BIEN a diario. De esto último puedo dar mi palabra, sobre todo cuando eliminamos lácteos, carnes y azúcares, los dolores de cabeza y alergias desaparecen por arte de magia.

Espero los haya ayudado el post, si tienen algo más para complementar déjenlo en los comentarios. Si crees que esta información puede servirle a más personas, ¡compártelo en las redes sociales!

¡Hacer de éste un gran año sólo depende de nosotros y nuestras decisiones!

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